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Desde hace años, Zulema vive sola en un apartamento en el barrio de Belgrano, Buenos Aires. Sus dos hijos, Sergio y Oscar, se turnan para cuidarla.

Esa tarde que la visité, hablamos de Comodoro Rivadavia, de los amigos y familiares que aún viven ahí. Del momento en el que llegó a Buenos Aires, hace más de 30 años. De su difunto marido y padre de sus hijos. De cómo pega el viento en el sur, fuerte, lastimoso. De la tetera rusa que está en el living y la conserva como un objeto preciado, traída por sus padres cuando emigraron a Argentina, a comienzos de siglo.

Fines de otoño, el sol entrando por la ventana genera cierta calidez durante unas horas.

Los objetos que la acompañan se transforman en recuerdos de un pasado que Zulema mantiene vivo.

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